Archive for 21/03/2007

Missions militars internacionals en què intervé l’exèrcit espanyol

OPERACIONS AMB UNITATS

Bòsnia-Herzegovina (ALTHEA-EUFOR)                         450 efectius

Kosovo (KFOR)                                                                    620 efectius

Afganistan                                                                             690 efectius

Líban                                                                                      917 efectius

OPERACIONS AMB OBSERVADORS

Missió de monitorització de la UE a l’ex-Iugoslàvia

Missió de suport de la UE a la Unió Africana al Darfur

Missió de NU al Kosovo

Missió de NU a Etiòpia i Eritrea

Missió de NU a la República Democràtica del Congo


Add comment Març 21, 2007

Dinero para usos militares y dinero para usos sociales

por Casa de la Paz

El gasto militar contiene las cantidades de dinero público que irán a parar a fines de tipo armamentístico, militar o represivo. No solamente el presupuesto del Ministerio de Defensa es contabilizado, también otras partidas contenidas en otros ministerios, como los programas de investigación armamentística (Eurofighter, tanques Leopard, submarinos S-80, helicópteros Tiger, misiles, etc.) del Ministerio de Industria, las misiones exteriores del Ejército y las aportaciones a la OTAN y la UEO del Ministerio de Asuntos Exteriores, las pensiones militares, y los presupuestos de otros cuerpos armados como la Policía Nacional y la Guardia Civil, en Interior, etc.

Las cifras hablan claro: para el Gobierno español matar es más importante que cuidar, curar, educar o el entorno natural. La maquinaria militar, policial y armamentística recibirá el año que viene el 12% de todo el PGE, 23.052 millones de euros, 63 millones de euros diarios, un 5,7% más que el pasado 2006. Esta cantidad representa, comparada con el presupuesto de otros ministerios, 13 veces más que Agricultura, Pesca y Alimentación, 18 veces más que para Cultura, 10 veces más que para Sanidad y Consumo.

En el presupuesto de investigación y desarrollo (I+D) se reproduce el mismo esquema. Los programas armamentísticos (y ofensivos) como los citados más arriba recibirán casi 1600 millones de euros de dinero público, es decir, 5 veces más que el que recibe la investigación sanitaria, el doble del que reciben las universidades para investigar, 20 veces más que la investigación agrícola, etc.

Algunas páginas de interés con informes exhaustivos sobre gasto militar:

http://www.antimilitaristas.org

http://www.noalainvestigacionmilitar.org

http://www.lacasadelapaz.org


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La humanidad no acepta más la cultura de la muerte

Caracas, 19 Mar. Agencia Bolivariana de Noticias (Hernán Mena Cifuentes).- El final de la II Guerra Mundial no trajo la paz prometida por los vencedores, sino una era de nuevas guerras desatadas por Estados Unidos en la que ha prevaleció la cultura de la muerte, demencial engendro, antítesis de la vida y el amor impuesta a la sociedad como un culto satánico en el que la tierra fue altar de sacrificio donde se inmolaba a millones de inocentes, haciéndole perder al ser humano su capacidad de dolor ante la muerte.

Convertido junto con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en las dos grandes potencias del planeta; EEUU, en complicidad con algunos aliados de Europa occidental e Israel, puso en ejecución un proyecto de dominación mundial, promoviendo directa o indirectamente invasiones y guerras en África, Asia, América Latina y Europa, que le permitió la ocupación de nuevos territorios y la ampliación de su influencia política y militar provocando con ello la muerte de millones.

Ante esa sucesión de genocidios cometidos por el Imperio con apoyo de los europeos en el marco de ese método orientado a borrar de la memoria de los pueblos cualquier vestigio de conciencia, este comenzó a surtir el efecto buscado en sus víctimas, que se tornaron inmunes al dolor natural que en el ser humano provoca la muerte, hasta que finalmente muchos se volvieron indiferentes ante la cotidiana ejecución de esos crímenes.

De ello dan prueba las guerras de Vietnam, Argelia, Mozambique, Congo, Angola, Yugoslavia, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, e invasiones contra a Cuba, Granada, Panamá, Haití y otros países en los que se produjo un monumental baño de sangre, con la muerte de millones de hombres, niños, ancianos y mujeres, que fue moldeando en la conciencia de los pueblos, una impasibilidad ante el horror y el dolor, cumpliéndose de esa manera el macabro objetivo que persigue la cultura de la muerte.

Se trata de un remedo de filosofía de la vida en la que predomina el espectro de la muerte, donde el terrorismo de Estado y las guerras son utilizados como cortina de humo, supuestamente para defender la Democracia, Libertad y la Seguridad de EEUU y de otras naciones del Primer Mundo contra amenazas que, según sus gobernantes, provienen siempre de países del Tercer Mundo.

Lo cierto es que la razón oculta detrás de esos conflictos siempre ha sido la de apoderarse de sus recursos naturales, o la de asegurarse el dominio de su estratégica ubicación geográfica, todos ellos, cuidadosamente planificadas con el previo apoyo de una poderosa ofensiva de propaganda al mejor estilo goebeliano, que incluye el uso de publicidad subliminal para manipular la mente, a fin de hacerle perder al hombre, su natural rechazo a la muerte violenta, inseparable elemento de la condición humana.

El Papa Juan Pablo II fue el primero en acuñar el término «Cultura de la Muerte» en su Carta Encíclica Evangelium Vitae publicada el 25 de marzo de 1995, en la que, al condenar la eutanasia, el aborto, la pena de muerte, la ingeniería biológica el feticidio, en la que «se refiere a una mentalidad, a una manera de ver al ser humano y al mundo, que fomenta la destrucción de la vida humana más débil e inocente por parte de los más fuertes y poderosos, de los que tienen voz y voto.»

Paralelamente y desde mucho tiempo atrás, la conjura imperial de la cultura de la muerte, venía prosperando libremente, adquiriendo mayor fuerza en los últimos años, estimulada por la impunidad que tuvo en el siglo XX, por lo que confiado, EEUU se lanzó a la aventura bélica de Afganistán, con la excusa de perseguir a Osama Bin Laden, acusándolo de los de los atentados del 11-Sep.

No obstante, la acusación llevaba plomo en el ala, ya que la autoría de esos eventos fue sido atribuida por destacados científicos, políticos, periodistas e investigadores de siniestros y otros expertos, a los propios EEU, país que pose un amplio expediente como «fabricante» de falacias destinadas a culpar por hechos similares a otras naciones, para justificar sus guerras de conquista, como las esgrimidas tras el hundimiento del Maine, el ataque en el Golfo de Tonkim, y las Armas de Destrucción Masivas en Irak.

Habían transcurrido pocos meses de la invasión a Afganistán, cuando, hace exactamente 4 años, invadió a Irak, haciendo como siempre uso de la mentira para justificar dicha guerra, cometiendo uno de los genocidios más horrendos que registra la historia, al dar muerte sus tropas a cientos de miles de inocentes, torturar, violar y cometer masacres, y destruir museos y obras que guardaban la historia de la civilización que nació y floreció allí hace 5.000 años.

Fue tan grande la tragedia desatada en Irak y Afganistán; tanta la sangre derramada; tan horrendas las torturas perpetradas contra indefensos prisioneros en Abu-Ghrabi, Guantánamo y en las cárceles secretas; las masacres cometidas en pueblos y ciudades como Faluya, Haditha e Ishaqi que, ante aquella vorágine de barbarie tan hiriente, comenzó el despertar de la conciencia planetaria superando la amnesia inyectada por el Imperio a través de la Cultura de la Muerte.

Fue una reacción de La Humanidad contra ese ultraje a la dignidad y los principios éticos y morales que la rigen, y que ha despertado del letargo, dispuesta de manera y firme y decidida a poner fin a ese culto al olvido imperdonable, a fin de no tolerar mas la aberrante cultura impuesta por tan criminales mentes.

Entre esas voces figura la de Rubén Kotler, historiador y periodista argentino, quien en un reciente trabajo titulado «Acostumbrarse a la Muerte es un Crimen de Lesa Humanidad», está contribuyendo a derribar los muros de la fortaleza que protege a esa bárbara Cultura, haciendo un llamado a rechazarla a aquellos que todavía no se han recuperado de sus efectos.

Refiriéndose a los bombardeos yanquis sobre Irak, las incursiones palestinas en Palestina y otros hechos en los que la muerte cobra su alta cuota de vidas humanas, Kotler dice: «El problema en los casos mencionados y en otros similares, es que ya ni siquiera nos conmueven esas muertes. A lo sumo lanzaremos una expresión del tipo: ¡Que barbaridad!», o «!Cómo pueden vivir así!». Pero ya no nos conmoveremos. Esperaremos al día siguiente para ver cómo un nuevo atentado o un nuevo ataque aéreo ha dejado un saldo de 21 muertos. Como quien espera un resultado futbolístico, y esto aterra.»

«¿Hacia donde se dirige la Humanidad? La ONU ha lanzado al mundo su Declaración de Derechos del Hombre en 1948, pero, ¿Qué valor tiene esa Declaración? A veces parece ser que la humanidad ha perdido el rumbo. Y cuando la muerte se transforma en una costumbre, cuando la guerra es apenas un espectáculo que retransmite en directo la CNN, como si de un partido de fútbol se tratara, sin que nadie al menos proteste, ya no por rebeldía, sino por asco, es cuando nos preguntamos: ¿Qué sentido tiene seguir discutiendo sobre los Derechos Humanos en congresos o jornadas.»

«La Muerte es ajena, aunque no debiera serlo. Esa Muerte, la de Irak, la de Afganistán, la de Palestina. Esa, debería ser un llamado de atención sobre ¿Qué ha pasado con la humanidad para que se repitan las tragedias del pasado?»

«Hay criminales, profesionales de la muerte que lanzan discursos de Derechos Humanos: -’Invadimos por la Libertad y la Democracia. Asesinamos para que no nos asesinen’, argumentan. Y el ciudadano común mira absorto a través de la pantalla, como si a él no le correspondiera emitir un juicio, salir a la calle a manifestar, presentarse en un juzgado y denunciar que afuera, en el mundo, están asesinando gente. Sin embargo, nada de esto ocurre. Nadie protesta, nadie se rebela, nadie denuncia. O al menos, casi nadie.»«Porque en rigor de verdad, quienes denuncian no son suficientes».

«Las voces que ponen el grito en el cielo y en la tierra son pocas, son «los locos de siempre, los zurdos, los inconformistas». Si embargo hay en esas voces un reservorio moral que permite tener al menos la esperanza que no estamos solos, y que no somos pocos los que nos horrorizamos por aquellas muertes. Porque hay que decirlo bien claro:

«Aquellas muertes, las de Irak, las de Palestina, las de los muertos de lesa humanidad. crímenes que tienen criminales. ¿Bush, el sistema? Culpables por acción o por omisión, también nuestra sociedad, esa, la occidental y cristiana tiene parte de responsabilidad. Por mirar esas muertes y no decir nada, ni siquiera por conmoverse. Simplemente por acostumbrarse a la muerte, acostumbrarse al horror, acostumbrarse a algo que nadie puede, ni debe acostumbrarse nunca.»

«Si es Bush el culpable, debe pagar por los crímenes cometidos. Si es el sistema, debe ser transformado. Un sistema que asesina, que mata, que invade países y pueblos y que acostumbra a sus ciudadanos al espectáculo de la muerte y del horror, no puede ser bueno. Debe ser modificado en sus valores, en sus raíces, en sus axiomas. Porque de lo contrario, cuando nos toque quedar bajo fuego enemigo y se nos acerque la parca, y nos mire de cerca para decirnos que es nuestro turno, no habrá derecho a réplica. Y no será una muerte digna.»

«Acaso si existe una muerte digna. Porque cuando un misil es lanzado desde un helicóptero o desde un tanque y entra en un hogar, no son números los que mueren. No son 10 palestinos, 2 niños, 3 mujeres y 5 militantes de Hamas. Son historias. Historias de hombres, mujeres y niños que tienen nombre, apellido y una vida que se ha diluido en la miseria humana. Acostumbrarse a esa muerte no es la actitud intelectual que debemos tener. Todo lo contrario. Debemos pensar que cada una de esas vidas que se van injustamente es la nuestra. Somos nosotros, nuestros amigos o familiares.»

«Solo así podremos volver a darle sentido a la vida. Y saber que somos capaces de jugarnos la vida de toda una humanidad que se muere. Como lo han hecho en Gaza al formar un escudo humano cientos de personas y evitar un ataque certero en el corazón de la humanidad.»

Y eso es precisamente lo que hoy están haciendo millones de personas, al cumplirse 4 años de ese genocidio que es la guerra absurda e inmoral que el Imperio lanzó contra Irak, pensando que la humanidad habría de permanecer siempre bajo el yugo de la cultura que le impuso durante tanto tiempo, pero que al fin ha despertado del letargo, llevando por el mundo su repudio y condena hasta frente a las mismas rejas de la Casa Blanca.

En multitudinarias marchas y concentraciones que se realizan en cientos de pueblos y ciudades en la víspera de la conmemoración del cuarto aniversario de la fatídica fecha, le dicen a EEUU, «Basta ya de guerras» y exigen que «El Nerón del siglo XXI sea llevado a juicio para pagar por los crímenes que ha cometido en nombre de un Imperio que ha asesinado a millones de inocentes en nombre de la Cultura de la Muerte».

Pero, más que marchas y concentraciones, se requiere de una estrategia coherente, a fin de tomar por asalto final, la fortaleza levantada durante más de un siglo de conquistas por un imperio (hoy debilitado y en decadencia), mediante acciones orientadas a profundizar la brecha abierta en el corazón del monstruo, herido de muerte tras la aplastante derrota sufrida en Irak, donde ha muerto la Cultura de la Muerte que la ambición imperial pretendió imponerle al mundo.


Add comment Març 21, 2007

Un depredador herido es todavía más peligroso

por Noam Chomsky

Como fue norma en la Guerra Fría, el recurso a la violencia se justifica regularmente como una reacción a la maligna influencia del enemigo principal, a menudo con el más cinematográfico de los pretextos. No resulta sorprendente que, a medida que Bush envía más tropas a Irak, sale a superficie la interferencia de Irán en los asuntos internos de Irak –un país, como si dijéramos, libre de toda interferencia extranjera—, en el tácito supuesto de que Washington domina el mundo.

En la mentalidad de Guerra Fría característica de Washington, se pinta a Teherán como la cúspide del llamado “ascenso” chiíta, que se extiende de Irán hasta Hezbollah en el Líbano, pasando por los chiítas del Irak meridional y Siria. Tampoco resulta sorprendente que la “insurgencia” en Irak y la escalada de amenazas y acusaciones contra Irán vaya acompañada de la rencorosa disposición a asistir a una conferencia de potencias regionales con la agenda limitada a Irak.

Presumiblemente, este mínimo gesto de diplomacia pretende apaciguar los crecientes temores y la indignación suscitados por la acrecida agresividad de Washington. Tales preocupaciones se han visto recientemente alimentadas por un elaborado estudio del “efecto iraquí” escrito por los expertos en terrorismo Meter Bergen y Paul Cruickhank, en donde se pone de manifiesto que la guerra de Irak “ha multiplicado por siete la actividad terrorista a escala planetaria”. Un “efecto iraní” podría resultar todavía más grave.

Para EEUUU, el asunto capital en Oriente Medio ha sido, y sigue siendo, el control efectivo de sus recursos energéticos sin parangón. El acceso es una cuestión secundaria. Una vez embarcado, el petróleo puede ir a cualquier parte. El control se entiende como un instrumento de dominación global. La influencia iraní en el “ascenso” desafía el control de los EEUU. Por un accidente geográfico, los mayores recursos petroleros mundiales se hallan, por mucho, en las áreas chiítas del Oriente Medio: el Irak meridional, las regiones adyacentes de Arabia Saudita e Irán, de consuno también con algunas de las mayores reservas de gas natural. La peor pesadilla de Washington sería una amplia alianza chiíta que controlara el grueso del petróleo mundial con independencia de EEUU.

Tal bloque, si llegara a aparecer, podría incluso sumarse al Asian Energy Security Grid [Red Asiática de Seguridad Energética], con base en China. Irán podría hacer aquí las veces de percutor. Si resultara que los planificadores de Bush acabaran por provocar tal cosa, habrían logrado socavar gravemente la posición de poder de los EEUU en el mundo.

Para Washington, la principal ofensa inferida por Teherán ha sido su desafío, que se remonta al derrocamiento del Sha en 1979 y a la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense. En represalia, Washington dio apoyo a la agresión a Irán de Sadam Hussein, que resultó en centenares de miles de muertes. Luego vinieron unas sanciones homicidas y, bajo Bush, el rechazo de los esfuerzos diplomáticos de Irán.

El pasado julio, Israel invadió el Líbano, la quinta invasión desde 1978. Como antes, el apoyo de EEUU fue un factor decisivo, los pretextos no resistieron la inspección y las consecuencias para el pueblo libanés fueron graves. Entre las razones pretextadas para la invasión del Líbano por parte de EEUU e Israel estaba la de que los cohetes de Hezbollah podrían resultar disuasorios de un ataque norteamericano-israelí a Irán. A pesar del ruido de sables, sospecho que no es probable que la administración Bush ataque Irán. La opinión pública, en EEUU y en el resto del mundo, es abrumadoramente contraria. Ocurre, además, que los militares y los servicios de inteligencia norteamericanos son contrarios también. Irán no puede defenderse de un ataque de EEUU, pero puede replicar de otra manera, por ejemplo, incitando a más desórdenes en Irak. Algunos lanzan voces de alarma harto más graves: entre ellos el historiador militar británico Corelli Barnett, que ha dejado negro sobre blanco lo que sigue: “un ataque a Irán desencadenaría efectivamente la tercera guerra mundial”.

Ello es que un predador se vuelve más peligroso, y menos predecible, cuando está herido. En la desesperación por salvar algo, la administración Bush podrían incluso avilantarse a mayores desastres. Bush y su administración han generado una catástrofe inimaginable en Irak. Han sido incapaces de instituir allí un estado cliente fiable, y no pueden retirarse sin arriesgar la posible pérdida del control de los recursos energéticos de Oriente Medio.

Entretanto, puede que Washington trate de desatabilizar Irán desde dentro. La mezcla étnica en Irán es compleja; buena parte de la población no es persa. Hay tendencias secesionistas, y es probable que Washington busque ponerlas en estado de agitación (en el Juzestán, en el Golfo, por ejemplo, en donde está concentrado el petróleo iraní, una región de amplia mayoría árabe, no persa).

La escala de amenazas sirve también a efectos de presionar a terceros, a fin de que se unan a los esfuerzos estadounidenses para estrangular económicamente a Irán, con un predecible éxito en el caso de Europa. Otra consecuencia predecible, y presumiblemente querida, es inducir a los dirigentes iraníes a exacerbar la represión, fomentando el desorden a la par que se debilita la posición de los reformadores.

También se hace necesaria la demonización de esos dirigentes. En Occidente, cualquier declaración montaraz del Presidente Ahmadinejad se convierte rápidamente en titular de primera página, dudosamente traducida las más veces. Pero Ahmadinejad carece de control alguno de la política exterior, que está en manos de su superior, el Dirigente Supremo Ayatollah Ali Jamenei. Los medios de comunicación estadounidenses tienden a ignorar las declaraciones de Jameini, sobre todo si son de tono conciliador. Se informa con alarde salvaje de que Ahmadinejad dice que Israel no debería existir, pero se acompaña con el silencio la declaración de Jameini de apoyo a la posición de la Liga Árabe en la cuestión Israel-Palestina y su llamada a la normalización de relaciones con Israel, si se aviene a aceptar el consenso internacional respecto a la resolución sobre los dos estados.

La invasión estadounidense de Irak actuó virtualmente como un resorte impulsor del desarrollo iraní de armas nucleares disuasorias. El mensaje era que EEUU atacaba a su buen placer, si el objetivo carecía de defensas. Irán se halla ahora rodeado por fuerzas estadounidenses en Afganistán, Irak, Turquía y el Golfo Pérsico, y tiene muy cerca las potencias nucleares que son Pakistán e Israel, la superpotencia regional, gracias al apoyo de EEUU.

En 2003, Irán ofreció negociaciones respecto de todas las cuestiones importantes, incluidas las políticas atómicas y las relaciones Israel-Palestina. La respuesta de Washington fue censurar al diplomático suizo que hizo de mensajero. Un año después, la UE e Irán llegaron a un acuerdo para que Irán suspendiera el enriquecimiento de uranio; a trueque de eso, la UE proporcionaría “garantías firmadas en materia de seguridad” –en críptica alusión a las amenazas israelo-norteamericanas de bombardear Irán—.

Aparentemente bajo presión estadounidense, Europa no se atuvo al trato. Irán reemprendió entonces las labores de enriquecimiento de uranio. Un verdadero interés de Washington en prevenir el desarrollo iraní de armamento nuclear le habría llevado a sostener el acuerdo logrado por la UE, a acordar negociaciones significativas y a sumarse a otros en el empeño de integrar a Irán en el sistema económico internacional.


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Todos lo sabemos, pero ¿nadie hace nada?

El semanario británico The economist y el relator especial de asuntos de Vivienda de Naciones Unidas, Miloon Kothari nos confirman lo que ya tod@s sabíamos: El precio de la vivienda es un robo, unos pocos se están forrando mientras que mucha gente no puede acceder a una vivienda digna. Veamos lo que nos dicen:

«The Economist» estima que los precios de la vivienda en España están sobrevalorados un 50%, según un análisis sobre el mercado inmobiliario mundial publicado en un número reciente.En su informe, «The Economist» insiste en su tesis de que existe «la mayor burbuja inmobiliaria de la historia» e invita a «prepararse para cuando ésta explote»

El 2004 fue el octavo año en que, de forma consecutiva, subieron los precios de la vivienda en nuestro país. El ciclo comenzó en 1997, cuando la recuperación económica tuvo un impacto negativo en los precios de la vivienda y los precios subieron un 3,4%. El fin de la crisis económica y la carestía de alternativas de inversión llevaron a muchos ciudadanos a pensar en la vivienda como alternativa para obtener beneficios de su dinero.Año tras año batiendo records. Si en el 2000 se registró la mayor subida en una década (12,5%), en 2002 se experimentó la mayor subida desde 1989, (14,7%) multiplicando por siete la inflación prevista por el Gobierno. En 2003 el ciclo alcista continuó hasta alcanzar la mayor subida en 14 años y la más fuerte desde que comenzó el boom inmobiliario.

El relator especial de asuntos de Vivienda de Naciones Unidas, Miloon Kothari, (el paisano de la foto) aseguró que entre el 20 y el 25% de los españoles no tienen acceso al mercado inmobiliario por los altos precios

Sobre la corrupción, dijo que el caso de Marbella es “sólo la punta del iceberg” y “mucho más grave” de lo que la opinión pública ha podido saber por los medios de comunicación.

También subrayó que en España existe un problema “muy grave con la especulación y el enriquecimiento de los promotores“. A este respecto, hizo suya la recomendación de la OCDE de suprimir las subvenciones a los promotores, una media con la que el precio de la vivienda podría reducirse entre un 15 y un 30%, indicó.

Pero a pesar de las sólidas evidencias de fuentes muy solventes sobre la magnitud del problema, aquí los políticos desde sus sillones no hacen nada para solucionarlo. Es necesario que tod@s nos movilicemos para que dejen de tomarnos el pelo y de jodernos la vida.

Participa en la Asamblea Asturiana por una vivienda digna ast.vdevivienda@gmail.com


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